Holocausto y educación
Comité de Difusión Yad Vashem México
Sofía Mercado Atri
La Segunda Guerra Mundial fue el trasfondo de un abominable hecho histórico llevado a cabo por una nación en contra de un pueblo por razones racistas. La guerra en sí, al igual que las otras guerras que la Historia ha registrado, fue larga y sangrienta, impregnada de muerte, destrucción y mucha desolación. Sin embargo, paralelamente al conflicto bélico, las brigadas especiales del partido nazi, liderado por Adolfo Hitler llevaron a cabo un irracional genocidio: el holocausto de seis millones de judíos europeos, únicamente por su condición de judíos. Un aterrador equipo de mentes brillantes apoyó a Hitler en su cruzada “por liberar al mundo de la escoria que representaban los judíos.” En la mira se encontraban también otros sectores de la población que también sufrieron el exterminio: personas discapacitadas, gitanos, homosexuales y comunistas.
Estas acciones se llevaron a cabo mientras los ejércitos aliados peleaban en diversos frentes, en su intento por detener la invasión alemana de Europa.
Es impensable pretender que el mundo ignoraba lo que sucedía dentro de los guetos y campos de concentración y exterminio que se instalaron en Polonia, Alemania y otros países bajo la dominación alemana. Conforme el ejército alemán avanzaba las brigadas de la Gestapo se ocupaban de reunir y confinar en guetos a toda la población judía de las naciones conquistadas.
¿Y todo esto sucedía ante los ojos de la población mundial? ¿Qué tan real fue la ignorancia del mundo libre sobre estos actos atroces?
El 27 de enero de 1945 el ejército ruso, tras haber recuperado Polonia del ejército alemán, entró al tristemente célebre campo de exterminio de Auschwitz. Ante su sorpresa, los soldados rusos encontraron el campo desolado, con un penetrante olor a muerte y destrucción. Al recorrer las barracas que habían sido abandonadas a toda prisa, se toparon con un espectáculo de terror: escondidos en los rincones de algunas barracas, vieron a cadáveres vivientes, abrazados unos a otros con expresiones de pánico. ¿Quiénes eran esas personas? ¿Por qué se encontraban en esas míseras condiciones? Poco a poco fueron descubriendo lo que verdaderamente había sucedido en aquel lugar, con gran incredulidad.
Simultáneamente, en otras partes de Europa, otros ejércitos aliados vivieron la misma experiencia al descubrir otros campos de concentración y exterminio: Buchenwald, Dachau, Sobibor y muchos más…
Los sobrevivientes tuvieron que aprender a vivir de nuevo. Algunos perdieron a toda su familia y de quedaron solos en el mundo. Otros, al ser liberados lograron llegar a sus hogares para encontrar que habían sido saqueados y que se encontraban totalmente indefensos ante el mundo.
Las enfermedades, la inanición y el hacinamiento cobraron la vida de muchos más sobrevivientes quienes fueron recluidos en campos de refugiados, algunos bajo las mismas condiciones precarias que los campos donde vivieron antes.
Pareciera que, ante el horror de las matanzas la humanidad había comprendido el precio de la indiferencia, de la supuesta ignorancia. Pero no fue así, al poco tiempo al mundo se le olvidó lo que el odio y el racismo podían provocar. Después de ese victorioso año de 1945, la humanidad siguió enfrascándose en guerras, matanzas y genocidios. Los ejemplos son innumerables y lo que todos han tenido en común es que han sido provocados por la intolerancia y el odio, frente a un mundo indiferente al dolor humano. Por mencionar tan solo algunos:
El genocidio camboyano ejercido por los Jemeres Rojos aconteció entre 1975 y 1979. Durante el régimen de Pol Pot se estima que murieron dos millones de camboyanos, un cuarto de la población, bajo una política de uniformidad étnica,
Ruanda, 1994. En tan solo tres meses, fueron asesinados más de un millón de ruandeses, casi todos tutsis, Una característica propia de este genocidio fue que se perpetró sin que hubiera prácticamente reacción de los países occidentales.
Durante las dictaduras de América Latina se llevó a cabo la tortura y asesinato de millones de personas que se oponían al régimen.
Comprender cómo y por qué ocurrió el Holocausto puede facilitar una mejor comprensión de la violencia masiva en general, así como resaltar la importancia de promover los derechos humanos, la ética y el compromiso cívico con miras a reforzar la solidaridad humana. La recuperación de la memoria de lo ocurrido ha sido fundamental para intentar evitar que vuelva a ocurrir algo parecido.
Es indudable que la educación representa un papel clave en la prevención del genocidio y el odio racista. Es de vital importancia plantear estos temas en todos los niveles de enseñanza; abordar las situaciones de violencia del pasado y sus consecuencias, al mismo tiempo que se transmiten los conocimientos, los valores y las actitudes que fomentan la tolerancia y el respeto al derecho de ser diferente.