Guía Práctica: 6 consejos para ayudar a los niños a manejar la ansiedad

Colegio Atid

Por Jennie Strygler Z, Coordinadora de Psicopedagogía del Colegio Atid

La ansiedad en nuestros hijos, como la mayoría de los otros aspectos de la salud mental, puede controlarse aprendiendo ciertas habilidades que enseñarán también a manejar los factores estresantes de la vida diaria.

En general, el objetivo no es eliminar la ansiedad por completo, sino ayudar a los niños a aprender a manejar su experiencia y superar una situación difícil o ver las cosas de una manera más equilibrada.

Aquí hay seis sugerencias para padres y maestros, para ayudar a los niños a controlar o manejar la ansiedad:

1.- Acepta y escucha de las preocupaciones de un niño, pero trata de corregir suavemente la información errónea sobre una situación y anímalo. Ayúdalo a hacer algo en pequeños pasos hasta que esté menos nervioso al respecto. No evites todas las cosas que le causan ansiedad. Cuanto más evitamos, más aprende que evitar es una buena estrategia. En lugar de aprender a manejar situaciones difíciles, comenzará a exigir evitar más y más situaciones, lo cual puede convertirse en su principal estrategia, y no es lo que queremos.

2.- Se realista y no hagas promesas. No puedes prometer que tu hijo nunca se lastimará al andar en bicicleta, que nunca reprobará un examen, o que nunca habrá una situación social vergonzosa. Sin embargo, sí puedes expresar confianza en que le ayudarás a superar cualquier desafío que se presente y que se sentirá menos nervioso cuanto más practique algo nuevo. Puede ser útil usar otros ejemplos de cosas que tu hijo ha dominado en el pasado.

3.- Valida sus sentimientos. Incluso si parece que la ansiedad de tu hijo está fuera de lugar, evita hacerlo sentir mal por estar ansioso, pero reconoce o valida sus sentimientos y habla sobre cómo lo vas a ayudar: “Me doy cuenta de que te sientes nervioso por tratar de andar en bicicleta, pero voy a estar allí a tu lado para ayudarte a aprender cómo hacerlo”.

4.- Enséñale a evaluar la evidencia. Cuanto más grandes se hacen los niños, más capaces se vuelven de pensar en situaciones complejas. Enséñale a comparar la evidencia a favor y en contra de sus pensamientos ansiosos. Muchas veces, los pensamientos ansiosos se interponen en el camino de pensar en la realidad de una situación.

5.- No lo lleves a la ansiedad. A veces, los adultos bien intencionados hacen preguntas o hacen afirmaciones como: "¿Te preocupa aprobar ese examen?" o “¿Tienes miedo de ir al médico?” o “Debes estar muy preocupado por la presentación”. En su lugar, trata de hacer preguntas más neutrales como: "¿Te sientes listo para tu examen?" “¿Cómo te sientes acerca de la actuación de esta semana?”. Si expresa alguna preocupación después de eso, ofrécete para ayudarlo a resolver el problema.

6.- Modela formas saludables de manejar la ansiedad. Cuando los adultos brindan buenos modelos de formas de controlar la ansiedad, esto les muestra a los niños que ellos también pueden hacerlo. Cuéntales a los niños que te rodean sobre los momentos en que te sientes nervioso y cómo lo estás superando.

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