Shavuot 5783
Por Rav Abrohom Miller,
Rabino Escolar, Yeshiva Emuná.
La Guemará (Pesajim 68b) cuestiona lo que parece ser una contradicción en la Torá. En Devarim 16:8 dice que el abstenerse de trabajar en los Jaguim es para Hashem, mientras en Bamidbar 29:35 dice que es para nosotros.
La Guemará ofrece dos soluciones: Rabí Eliezer opina que la Torá nos ofrece dos opciones de cómo festejar: estudiando y rezando todo el día (regocijo espiritual) o comiendo y bebiendo todo el día (regocijo físico). Rabí Yehoshua sostiene que hay que dividir el día entre estudiar/rezar y comer/beber, y así queda la Halajá.
Entonces, la Guemará comenta que, en Shavuot, todos están de acuerdo que hay que dedicar por lo menos una parte del día al regocijo físico, porque es la fecha en la que recibimos la Torá. Aparentemente, esto es contraintuitivo. Yo hubiera pensado que, en el aniversario de haber recibido la Torá habría que estudiar lo más posible y disminuir la atención al cuerpo.
Esta paradoja se explica con una parábola. Había una vez un señor que no daba importancia a la Torá y a sus enseñanzas durante su larga vida, siendo muy tacaño y egoísta. Sin embargo, cuando falleció y se encontró formado en la cola para la entrevista preliminar de la contabilidad de su vida, empezó a preocuparse. No tenía mucho con que merecer la gran recompensa de la que todos estaban hablando. Cuando él llegó al frente de la cola, logró oír un poco de la conversación de la persona delante de él. Oyó que le estaban acreditando por haber comido y dormido bien y, en general, por haber cuidado bien a su cuerpo.
Entonces, se calmó un poco, porque él había comido y dormido bastante bien cuando estaba vivo. Cuando fue llamado a su entrevista, le preguntaron mucho acerca de cuánto había estudiado, rezado, dado tzedaká, etc. Como sus respuestas eran negativas, el entrevistador le avisó que, probablemente, le iba a tocar un lugar muy caliente. El señor se molestó e insistió que en el Mundo de la Verdad tiene que haber justicia. Exigió que se le diera méritos por haber comido y dormido bien, tal como habían dado al entrevistado anterior. Riéndose, el entrevistador le explicó que el otro había vivido según la Torá, por lo tanto, todo lo mundano que había hecho facilitaba sus actos buenos y se consideró meritorio. Pero aquel que no integra la Torá en su vida, obviamente no le recompensan por haber satisfecho sus deseos.
Es por lo tanto que todos están de acuerdo que se requiere dar algo al cuerpo en Shavuot, para acentuar la grandeza de la Torá, que eleva hasta las actividades más mundanas y las santifica.
¡Jag sameaj!