Rosh Hashaná 5784
Por Avrohom Z. Miller
Yeshivat Emuná
Quien se haya presentado alguna vez a entrevistarse para solicitar un empleo que necesita urgentemente, conoce el cóctel de emociones que se apodera de uno en ese momento, laansiedad, la esperanza, el miedo del rechazo, la impotencia y la frustración. Tiene que reunir todas sus fuerzas para mantener una fachada de calma y dar una buena impresión. Y, si él mismo no está convencido de merecer el empleo, es aún más difícil convencer al entrevistador para que lo contrate. Afortunadamente, la mayoría de las personas no tienen que pasar por esta estresante experiencia con frecuencia.
Aquellos que están enterados que Rosh Hashaná significa más que comer manzana con miel, estrenar ropa y posiblemente asistir al Beit Hakneset para participar en un desfile de moda, pueden sentir dicha mezcla de emociones al principio de cada año, porque el juicio de Rosh Hashaná no es para determinar si uno es bueno o malo, inocente o culpable. Es un hecho que cada año, personas muy buenas fallecen y personas malas sobreviven. Además, nuestros Sabios nos han enseñado que el juicio en Rosh Hashaná se extiende también sobre los animales, aunque ellos, careciendo del libre albedrío, no tienen ninguna culpa ni mérito.
Más precisamente, Hashem tiene un plan distinto para cada año, por lo tanto, el juicio en el primer día del año determina quién tendrá un papel en el plan del año actual y quién no lo tendrá. Si el plan divino de aquel año se requiere de cierta cantidad de vacas, se decide en Rosh Hashaná cuáles vacas serán. Lo mismo es cierto en cuanto a los mosquitos. No se sabe en qué se basa este juicio, pero queda claro que no se basa en méritos.
En el caso de los seres humanos, los únicos seres que gozan del libre albedrío, los méritos sí entran a la ecuación, pero solamente como un factor, no como el tema principal del juicio. Lógicamente, las personas que han cumplido con la voluntad de Hashem en años pasados serán las más útiles para ejecutar el plan divino del año actual, pero no hay garantía, porque se toman en cuenta muchos otros factores también. Además, hay una cantidad limitada de puestos.
Aquellos que no han cumplido con la voluntad de Hashem o se han esforzado en contra de Su voluntad, pueden merecer un año de vida simplemente porque tienen alguna otra habilidad necesaria para el plan divino. El plan puede requerir de científicos, electricistas, plomeros, doctores etc. También puede incluir ladrones, asesinos, secuestradores y narcotraficantes. Pero, ganar un puesto sin mérito es ser como vaca o mosquito, no es un papel muy prestigioso.
Efectivamente, cuando nos presentamos delante de Hashem en Rosh Hashaná, lo que estamos pidiendo es que nos vuelva a contratar. Quizás pedimos también buenas condiciones de trabajo, pero lo principal es que nos dé trabajo. Y, si una entrevista con un empleador humano nos provoca emociones tan turbulentas, con más razón con el Patrón del universo.
Por otro lado, pensar que Hashem nos quiere rechazar o despedir es un grave error. Al contrario, Él nos quiere aprobar, nos quiere contratar. Tenemos que presentar argumentos convincentes para justificar que nos contrate. Nadie le dice a su posible empleador que quiere el puesto porque necesita el dinero o porque el trabajo parece fácil, sino porque siente que puede aportar mucho a la empresa.
Este Rosh Hashaná, en vez de describir a Hashem lo que deseamos para el año 5784, intentemos exponer lo que podemos y queremos aportar a Su mundo, sea lo que sea Su plan.
¡Shaná tová para todos!