Fomentando el desarrollo de la lectoescritura

¿Piensas que la enseñanza de la lectura y la escritura inicia en la escuela?

En la mayoría de los niños las bases de éstas habilidades se sientan mucho antes. Cada vez más niños comienzan a interesarse por las letras y el mundo de lo escrito desde edades muy tempranas; pero ¿por qué algunos niños tienen mayor interés que otros en aprender a leer?

El interés por la escritura surge del entorno en el que vive el niño y los padres juegan un papel primordial, pues los niños observan todo lo que ellos hacen, lo que dicen y a qué le dan importancia. Hay familias que fomentan el deporte, otras que se interesan por el arte o la ciencia y familias que valoran la cultura de lo escrito y modelan el hábito de la lectura y la escritura, generando así un ambiente alfabetizador.

En un ambiente alfabetizador los niños están expuestos, desde que son muy pequeños, a distintos tipos de textos tales como: cuentos, libros de canciones populares, rimas o poesía, además de textos informativos de diferentes temas. 

En un contexto alfabetizador, el adulto toma ventaja de los distintos estímulos que hay en el entorno para despertar el interés por las letras y modela cómo es que se lee y cómo se escribe, generando una actitud positiva hacia éstas habilidades.

La vida moderna nos expone de manera constante a un bombardeo de información escrita; a través de anuncios en la calle, de medios digitales, de letreros en las tiendas y supermercados, de información en los empaques de las cosas que adquirimos, etc. ¡Hay letras en todos lados!, pero hay que saber aprovecharlo.

¿Cómo podemos sacar ventaja de todo esto?; aquí algunos tips:

Haz de tu lectura interna, algo evidente.

Lee en voz alta. Si estás con tu hijo en una tienda y quieres encontrar algún producto, puedes leerle los letreros en el pasillo y decirle, por ejemplo: “Aquí dice: arroz, pastas y cereales; aquí debe estar el espagueti”.  Lo mismo puedes hacer cuando recibas un WhatsApp en tu teléfono, al buscar una calle, o cuando te encuentres frete a un letrero informativo. 

En la actualidad la información escrita está siendo reemplazada en gran medida por videos o imágenes, por lo que es importante tomar conciencia de ello y buscar momentos cotidianos donde nos enfrentemos a estímulos escritos que podamos leer en voz alta frente a nuestros hijos. Por ejemplo: leer en voz alta los pasos a seguir para elaborar una receta de cocina o las instrucciones para armar un juguete. 

Los niños, al estar observando a sus padres mientras ellos leen o escriben en distintos contextos, comienzan a darse cuenta de que las letras sirven para expresarse. Van percibiendo que los adultos usamos: WhatsApp, mensajes de texto y correos electrónicos para comunicarnos; y, aunque cada vez se escribe menos en papel, es importante que en ocasiones busques modelar la escritura a mano. Esto puede ser por medio de recados, tarjetas de felicitación, listas de lo que hay que comprar o recordatorios. 

Haz de tus mensajes escritos algo evidente: 

Puedes compartir con tu hijo algunos mensajes conforme los vas escribiendo; es decir: verbalizando en voz alta conforme escribes sin importar si es a mano o con un dispositivo electrónico, así él notará cuáles letras utilizas para expresar lo que quieres decir.

Fomenta que tus hijos escriban de manera espontánea:

Prepara en casa un espacio que invite a la escritura; asegúrate que tengan papeles diferentes y distintos utensilios de escritura como: lápices, plumas, plumones, colores o crayones y deja que escriban ellos solitos, sin corregirlos. Al inicio los niños comienzan a plasmar sus ideas a través de dibujos, posteriormente aparecen garabatos, más adelante las primeras letras, que por lo general son las de su nombre y gradualmente empiezan a escribir algunas palabras y cada vez cometen menos errores.

Aprender a escribir es un proceso que toma tiempo y requiere de habilidades cognitivas, motoras, auditivas y visoperceptuales, pero sobre todo de mucha práctica y de un ambiente propicio para que surja de forma natural y sin presión.

Comparte la lectura con tus hijos diariamente.

Ese cuento impreso, que disfrutan antes de dormir o en algún otro momento, además de favorecer sus habilidades lectoras, incrementa su vocabulario, su comprensión y su razonamiento. Si además después de leer hablas sobre lo leído, estarás fomentando el pensamiento crítico, la imaginación y lo más importante: estarás nutriendo ese vínculo afectivo entre tu y tu hijo, que será la base de su seguridad emocional.

Mtra. Vivian Bejar 

Asesoría en crianza y desarrollo

Evaluación psicopedagógica y terapia de aprendizaje

aprendizajevivian@gmail.com

IG @vivbejar

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