¿Qué significa ser maestro?

Una pregunta que parecería tener una respuesta simple es para mí, una de las interrogantes que mayor discusión pudiera generar. 

Desde mi perspectiva, un solo maestro puede cambiar la vida de un niño, ya sea para bien o para mal. Cualquiera de nosotros sin duda alguna puede recordar a algún maestro que nos avergonzó, nos humilló, nos hizo sentir poco importantes o incluso poco listos; sin embargo, estoy segura de que también podemos recordar a algún maestro que nos hizo sentir seguros, cuidados, respetados, importantes y significativos para él.

¿Qué impacto pudo tener esto en nuestra vida, en nuestras decisiones futuras o en nuestro desarrollo personal? La respuesta es, un impacto determinante.

Partiendo de esto, un maestro es mucho más que quien comparte sus conocimientos con sus alumnos. Puede ser aquella persona que nos rescate del vacío, que, con sus palabras, sus detalles, su cariño y su preocupación genuina puede sembrar en cada uno de sus alumnos, una semilla que dará frutos maravillosos.

Cuando un niño que no tiene cubiertas sus necesidades de vinculación en casa se siente vinculado a su profesor y, por lo tanto, se siente seguro con él, su cerebro tiene la capacidad de madurar, aprender y desarrollarse ya que este órgano maravilloso está diseñado para vincularse y para madurar; sin embargo, no puede hacer las 2 cosas a la vez. Si el profesor logra este vínculo seguro y protector, le brinda al cerebro de ese niño la oportunidad de dedicarse a aprender. Son precisamente esos niños “difíciles” (aquellos que a veces preferimos que no estén en el salón) los que más necesitan a sus maestros y si entendemos esto y partimos de la idea que “LO QUE VEMOS DETERMINA LO QUE HACEMOS”, podemos empezar a ver a un niño necesitado, frustrado e inmaduro y entonces, actuaremos para acompañarlo y ayudarlo en este difícil camino que le ha tocado vivir.

La clave del aprendizaje significativo no radica ni en las metodologías, ni en los planes de estudio, o en la tecnología que se usa en clase. Este se construye cuando el agente de enseñanza es un ejemplo para sus estudiantes, cuando éstos se sientes significativos porque su sola presencia en el salón es importante, porque hay lazos que el profesor ha construido para que ese alumno se sienta seguro y respetado. Es ahí, donde surge desde dentro de cada uno de esos alumnos, la motivación, el querer estar a la altura, la responsabilidad y poder establecer metas, la capacidad de beneficiarse de la adversidad, de tener perspectiva y no un pensamiento blanco y negro. Es ahí, en ese lugar de plena aceptación en donde podemos convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Si eres maestro, date cuenta del poder transformador que puedes tener en tus manos con cada uno de tus alumnos, date cuenta de que tú puedes cambiar la vida de algún niño porque pudo encontrar en ti, ese lugar seguro de plenitud en el que puede desarrollarse y por lo tanto, también aprender lo que tengas que enseñar en tu asignatura. Valoremos esa gran oportunidad que nos da la vida y entonces, ser maestro será mucho más que enseñar contenidos académicos.

Lic. Sandra Benbassat Tobias

Terapeuta en el área de lenguaje y aprendizaje

Facilitadora de cursos para padres y maestros,  Instituto Neufeld México

sandrabenbassat@hotmail.com

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