Tu Bishvat, el 15 del mes de Shvat: Año nuevo de los árboles.

…כִּי הָאָדָם עֵץ הַשָּׂדֶה

“Porque el hombre es (como) el árbol del campo” (Deuteronomio 20:19); la conducta del ser humano en el andar de la vida es comparada por los Sabios, de diversas maneras, con el crecimiento de un árbol. Entre otras cosas, estudiamos en el Tratado de Avot (3:17) lo que decía Rabí Elazar ben Azariá: “Todo aquel que posee más inteligencia que buenas acciones (mucha teoría intelectual, pero poca práctica ética y moral), es como un árbol cuyas ramas son muchas, pero sus raíces son pocas, por lo que el viento puede azotarlo arrancándolo con mucha facilidad. Pero aquel que tiene más buenas acciones realizadas que inteligencia, se parece a un árbol con poco follaje, cuyas sus raíces son muchas, que pueden venir todos los vientos del mundo y soplar contra él, sin lograr moverlo de su lugar”.

De acuerdo con esto podemos explicar otra Mishná (ídem, 1:17) en la que se afirma que lo principal no es sólo el estudio teórico de la ley, sino las acciones concretas.  

El Maharal de Praga (Rabí Yehuda Lowe, 1520-1609) lo interpreta así: “Quiere decirnos que la afirmación y consolidación de la sabiduría de una persona dependerá no sólo de sus conocimientos, sino de sus actos”.

Tu Bishvates el año nuevo de los árboles, debido a que la mayoría de las lluvias de la estación ya pasaron, según el clima de Eretz Israel. Tiene implicaciones halájicas respecto de varias leyes de la Torá, como: Orlá (prohibición de consumir un fruto durante los tres primeros años del árbol); maaserot (diezmo del producto agrícola), entre otras. 

Pero siguiendo la analogía que hacen los Sabios talmúdicos, así como el árbol requiere tener raíces fuertes y recibir agua y luz solar a diario, cada persona necesita ciertos elementos metafísicos para vivir su vida espiritual con plenitud. 

Las raíces fuertes serían la identidad de cada miembro de Am Israel con la historia de éste, con su familia y su comunidad.

El agua es el estudio asiduo de la Torá, con toda la belleza de sus sabias enseñanzas, leyes y principios morales y éticos.

La luz solar puede compararse con el calor que necesita la persona; me refiero a la calidez humana, el amor y la amistad de los seres que la rodean. Una buena convivencia, pacífica y bondadosa, con sus semejantes.

Teniendo estas tres características, pero sobre todo aumentando en hacer buenas acciones, mostrar valores y dedicarse a la beneficencia, cada uno de nosotros podrá reafirmar su inteligencia y, al mismo tiempo, hacer de este mundo un lugar mejor.

Rab Nissim Hanan Mochon

Yeshivat Emuna

Tu Bishvat 5782

17 de enero de 2022 

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