BET HAYLADIM: Un nuevo horizonte educativo en pocas palabras

Colegio Bet Hayladim

Judith Flores Guillins

La educación. Seguramente se ha encontrado con este término en repetidas ocasiones durante su vida, pero alguna vez se ha preguntado ¿Qué es? ¿Por qué o para qué existe? En una ocasión el psicólogo suizo Jean Piaget, planteó en su teoría del aprendizaje que “el objetivo de la educación es crear personas capaces de hacer cosas nuevas, y no simplemente repetir lo que otras generaciones hicieron”. Piaget plantea este objetivo basándose en un enfoque constructivista sobre la vertiente pedagógica, porque se da a conocer que la figura del aprendiz es el motor de su propio aprendizaje. 

Los padres, los maestros y los miembros de la comunidad educativa facilitan el cambio en la mente del aprendiz, pero no son lo más importante. Por otro lado, el alumno capta el aprendizaje a través de la interpretación de las figuras docentes desde su propia percepción.

Se sabe con certeza hoy en día que la educación es un aspecto primordial en la vida del ser humano y que, a la vez, es uno de los procesos más complejos en su existencia. Si analizamos la educación contemporánea desde una perspectiva profunda, se aprecia una forma de promulgar el aprendizaje con elementos clave como la cooperación, el trabajo en equipo y la dinámica de grupo. No obstante, cabe aclarar que hay aspectos negativos que son importantes a considerar, tales como la competitividad mal orientada y la rivalidad, ya que para esto se tiene que actuar con la complejidad de las realidades actuales, donde todos los puntos de vista se toman en cuenta y resultan enriquecedores para el aprendizaje. 

Es necesario por lo tanto no solo respetar esta diversidad de valores y perspectivas, sino que también, inculcar en los alumnos que con un diálogo fecundo con otros seres humanos se puede lograr mejorar y complementar la percepción de la realidad. 

Finalmente, se puede concluir que la educación actual, así como del futuro, debe estar basada en la educación humanista, entendida y practicada con la riqueza que posee el ser humano, generando conciencia y fe de que la juventud tiene una sensibilidad especial para captar los signos que marcan los cambios de su tiempo, esta divagación abrirá los nuevos caminos que ahora se necesitan recorrer para promover la formación del ser humano; y solo así, se edificará su vida en plenitud para construir un mundo mejor.

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