El ABC para ayudar a tu hijo a ser un buen lector

Por Erika Takiguchi,
Directora de Preschool en el Colegio Atid.

Asegúrate de que tu hijo te vea leyendo de forma cotidiana; si ellos notan que tienes el hábito de “engancharte con un buen libro”, es muy probable que también hagan lo mismo. Recordemos que los niños pequeños replican las conductas, acciones y reacciones de los adultos que los rodeamos. Por ello, los papás somos los primeros y más cercanos maestros de nuestros hijos.

Inicia platicándoles sobre el/los libros que estás leyendo, sobre por qué lees diferentes cosas y compárteles lo que aprendes de las lecturas. Puedes leer  periódicos, revistas, letreros, instructivos o cualquier cosa que tenga un texto y hacerlo en voz alta para que ellos te escuchen. Déjales saber que siempre estás obteniendo información y aprendiendo de todo lo escrito, y demuéstrales cómo eso te da indicaciones para hacer cosas, por ejemplo: libros de cocina, instrucciones de algún aparato, direcciones para llegar a algún lugar, etcétera. Cuéntales que también se puede aprender de lugares o personas que no hemos visitado o no conocemos, dependiendo del tipo de lectura que se trate.

Bríndales oportunidades que les generen curiosidad. Lee y escribe con ellos; exploren juntos el mundo a través de la lectura.

Cuando leen en familia, fomentas la convivencia y les ayudas a desarrollar el lenguaje oral. Al hacer preguntas sobre los personajes les permites opinar, hacer inferencias y sacar conclusiones, además de darte cuenta de sus intereses. Así mismo, así se desarrollan habilidades como la comprensión, creatividad, comunicación, capacidad de escucha y memoria, entre otras, iniciando así el proceso de reflexión y análisis. A través de las historias que les leemos los ayudamos a que encuentren soluciones a diferentes situaciones o conflictos, ya que las historias aportan experiencias que ayudan al conocimiento de la realidad.

Comparte un tiempo especial con ellos, estableciendo un horario diariamente. Recuerda que lo que se repite se convierte en un hábito y para los niños la estructura les da seguridad. No te preocupes si te piden leer y releer el mismo libro, hazlo y hasta puedes jugar con los sucesos; cambiando los personajes, el lugar donde se ejecuta la historia, incluso el inicio o el final y hacer un cuento “chistoso”. Durante estos momentos puedes hacer preguntas antes de iniciar el cuento, por ejemplo: ¿De qué creen que se trata la historia?, ¿Quién o quiénes serán los personajes?, ¿Por qué creen que el autor eligió ese título? Al finalizar puedes preguntarles: ¿Qué harían ustedes en la situación? ¿Cómo solucionarían el problema o conflicto? ¿Cuál creen que es el mensaje de la historia?

Con sus respuestas conocerás cómo piensan o sienten tus hijos, teniendo así un mejor acercamiento para generar el vínculo que en etapas posteriores les haga sentir que pueden confiar en ti, que sabrás escucharlos y juntos encontrar soluciones o simplemente mantener una charla interesante y placentera.

Cuando logramos transmitir a nuestros niños que leer es maravilloso y placentero, entonces podremos estar seguros de que llegarán a ser niños reflexivos, indagadores, pensadores, mejores comunicadores, analíticos y críticos. Ese será uno de los mejores legados que podamos darles.

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